La CLÁUSULA SUELO como evidencia de los desmanes bancarios ¿Qué hacer ante sus efectos?

Las cláusulas suelo son los derechos económicos que los bancos se asignaron de modo no negociado frente a los hipotecados en muchos contratos de hipoteca inmobiliaria. Estipulan que el interés mensual a pagar no puede ser inferior al establecido arbitrariamente por el banco, aunque el cálculo de la cuota resultase más beneficioso para el consumidor/cliente. Las últimas sentencias de los Juzgados apuntan a que debiera abonarse estrictamente el Euribor fijado por el Banco Central Europeo más el diferencial pactado sin intervenir un límite mínimo.

Vamos a ponerlo a modo de ejemplo:

  • Don Pedro tiene una vivienda hipotecada con un tipo de interés fijado en el Euribor + diferencial 0,90 %.
  • Don Pedro observa que el Euribor está en el 0,25 %; por lo tanto el tipo de interés es a satisfacer es del 1,15 %.
  • Sin embargo, el banco impone una cláusula por la que el importe de la hipoteca se referenciará como mínimo al 3%.
  • Cuando la CLÁUSULA SUELO despliega sus efectos, don Pedro no se beneficia de los estímulos financieros previstos y el banco obtiene, enriqueciéndose injustamente, un sobrevalor sobre el tipo de interés real a satisfacer. En definitiva, el interés que resulta de la operación no se aplica, sino que graciosamente el banco perjudica al hipotecado aplicando un 3%.

Resumiendo, sin haber contraprestación para el cliente, el banco se adueña de los rendimientos que genere ese 1´85% de interés (3% de interés que fija el banco – 1,15 % de interés que legalmente correspondería) sobre el montante total. Un dinero propiedad de don Pedro que, por la especial protección de la que gozan consumidores y usuarios, los jueces han determinado que no deberá pagarse por nuestro amigo Pedro y aquellos perjudicados que reclamen.

Ahondando en la cuestión…

Para una mejor comprensión de la polémica, hay que indicar previamente cómo funciona en nuestro sistema el interés bancario. El Banco Central Europeo es la institución encargada de fijar el Euribor, es decir, el tipo de interés aplicable a las hipotecas. Según el mismo, cuando un banco le concede un crédito a un cliente establece que el tipo de interés a devolver es el Euribor + un incremento porcentual libremente pactado (denominado diferencial).

Las entidades de crédito previeron una espiral deflacionista (devaluación del mercado) que revertiría en una mengua de sus beneficios; por lo que se resguardaron estableciendo un aumento del interés, consiguientemente de la hipoteca,  si se daban ciertas circunstancias como las que desde hace años se están dando, más concretamente: medidas para el abaratamiento del crédito consistentes en bajadas de tipos de interés que hagan crecer la maltrecha economía europea.

Los Tribunales Europeos y nacionales han actuado y así, en 2013, el Tribunal Supremo declaró la nulidad de tales cláusulas. No obstante, dicha sentencia era irretroactiva, cuestión sobre la que debe pronunciarse el próximo 26 de abril el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La irretroactividad supone que no se devolverán las cantidades pagadas injustamente con anterioridad al acuerdo que elimine la CLÁUSULA SUELO de cada hipotecado. La argumentación del Alto Tribunal se sustenta en el mantenimiento del equilibrio del sistema financiero. Humildemente, es, cuando menos, discutible dicha tesis cuando se produce un desafuero como este.

Como conclusión, es viable y beneficioso que los afectados reclamen la anulación de la CLÁUSULA SUELO. Tras la Sentencia dictada por el Juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid, que declara nulas por abusivas las CLÁUSULAS SUELO de 40 entidades bancarias, la seguridad que el hipotecado tiene para demandar su derecho a no pagar más de lo que corresponde ha aumentado muy considerablemente.

La transparencia del mercado no es una aspiración, sino que debe ser una exigencia por cuyo cumplimiento velamos todos los ciudadanos en la medida que nos compete. El lema de AFERU Abogados rememora una gran frase de Justiniano: “La Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”.

Si le quedan dudas sobre lo anteriormente expuesto, le informamos con gran agrado en los teléfonos; 617 42 91 02 y 91 277 96 86; y, en el correo, aferu@aferuabogados.com.

Noticia de interés:

http://economia.elpais.com/economia/2016/04/08/actualidad/1460124866_503720.html

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